lunes, 1 de diciembre de 2008

El poder delirante de Hugo Chávez


GUADALAJARA, JALISCO.- La interpretación del “chavismo” desde México y por un gran historiador mexicano es plasmada en las páginas de El poder y el delirio (Tusquets), una obra de Enrique Krauze que aglutina registros tan diversos como la crónica periodística, la entrevista, el coloquio, la reflexión histórica, el retrato biográfico y el análisis político, todo ello bajo la aguda visión de un crítico razonado del caudillismo en América Latina.

La obra es producto de nueve meses de trabajo, iniciados en un nada lejano 2 de diciembre de 2007. Krauze viaja a Caracas y observa la respuesta de la gran mayoría de los venezolanos a la reforma de la Constitución propuesta por Chávez. Habría de seguir una serie de encuentros con grupos de oposición a través de diversos representantes (empresarios, analistas, clérigos, periodistas, profesores, ex militarles, ex funcionarios, politólogos y escritores), retornando a México con una clara idea de “tomarse a Chávez muy en serio”, tal como lo relató ayer el autor en el Salón 1 de la sede de la vigésima segunda edición de la Feria Internacional del Libro.

Krauze estuvo acompañado en el acto de algunos miembros organizadores de la Feria y contó además con la intervención de Teodoro Petkoff, político, periodista, economista y famoso dirigente guerrillero comunista venezolano en la década de los 60. Todos ellos ofrecieron su visión del caudillo sudamericano y su actuación en los últimos 10 años en el gobierno de Venezuela.

Afirmaron que la llegada al poder del “chavismo” no fue producto de la casualidad, sino una serie de condicionantes políticas, sociales, económicas y culturales que fueron caldo de cultivo para permear una frágil y mal resguardada democracia en los años previos a la ascensión del actual jefe del ejecutivo venezolano.

Krauze expresó que “cuando no se cuida una democracia, de inmediato surgirá un caudillo”. Al retomar la palabra el politólogo venezolano no auguró un futuro halagador para su país, haciendo mención a factores como la caída de los precios del petróleo, la pérdida de credibilidad en la propia figura del mandatario venezolano, el ascendente descontento hacia las políticas públicas establecidas en el país sudamericano. Petkoff afirmó: “Todas las opciones serán costosas”. El objetivo del libro El poder y el delirio es ayudar a comprender la situación venezolana en un nuevo mapa geopolítico, del cual es imposible eximir a los demás actores latinoamericanos.El escritor mexicano pone sobre la mesa la figura de un Chávez que, a pesar de toda la parafernalia y el perfil histriónico que lo rodea, es un ser “frío y calculador”, dejando al lado facetas ya gastadas como la de “un agitador y rebelde anacrónico”. Krauze muestra en su obra a un Hugo Chávez apuntalado por un “mesianismo bolivariano” con toques tergiversados de socialismo.

El Informador (Guadalajara, México, 30.11.08)

1 comentario:

parapiti pora dijo...

Se atribuye a Arthur Schopenhauer haber escrito que las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar, a lo que podríamos añadir que ningún sitio tan oscuro como para lucir su brillo que Paraguay. Tanto que aunque en cien días el gobierno teocrático del obispo Fernando Lugo ha dado sobradas muestras de incoherencia, inoperancia y corrupción, aún gran parte de la población sigue creyendo en el mesiánico clérigo-presidente.



La madre de todas las incoherencias podría calificarse a sus relaciones "carnales" con el imperio norteamericano, fuente de la mayoría de los grupos que impulsaron su candidatura. Hace unas semanas recibió en una sigilosa audiencia a un grupo de congresistas de los Estados Unidos encabezados por Elio L. Angel, miembro de la cámara de representantes por el Partido Demócrata en Nueva York y presidente del subcomité sobre el hemisferio occidental del comité de relaciones exteriores. Luego se supo que trataron sobre la profundización del plan umbral, una herramienta de penetración imperialista de la embajada norteamericana para invadir las instituciones paraguayas. Ver:

http://sanfelipeahora.blogspot.com/2008/06/la-usaid-en-paraguay-que-es-el-plan.html

El misterio en torno a las reuniones con los congresistas no es una novedad en el accionar del obispo, quien el 20 de abril ganó las elecciones en ancas de la intervención del embajador norteamericano James Cason, e impulsado por movimientos financiados por USAID.
La prensa paraguaya informó el viernes 5 de setiembre de 2008 que la embajadora de los Estados Unidos en Paraguay, Liliana Ayalde, sugestivamente visitó al ministro del Interior, Rafael Filizzola. Pocas semanas después, el obispo y su ministro del interior viajaron a Colombia, donde la embajadora Ayalde dirigió la oficina de USAID, para firmar acuerdos con Alvaro Uribe.
Jamás fueron difundidos los motivos de la visita del obispo a Corea, sólo se sabe que su campaña fue fuertemente apoyada por la Secta Moon.
También se ignoran los temas tratados en New York con referentes de la mafia ítalo-norteamericana como John Tonelli, o con el heredero del imperio petrolero que en la década de 1930 llevó a la matanza a cien mil bolivianos y paraguayos, David Rockefeller. Lo único cierto es que ofició de guía turístico en la gran manzana Conrado Pappalardo, un personaje conocido por haber operado para el Plan Cóndor y haber proveído pasaportes para el asesinato en Washington de Orlando Letelier.
Otros cónclaves nunca aclarados por parte del obispo fueron sus reuniones con James Cason y Roger Noriega, pocos segundos después que Aleida Guevara March, hija del Che Guevara, haya abandonado la misma oficina por la misma puerta por la que entraron estos grandes amigos de Cuba y los hermanos Castro.
No se sabe el motivo de las visitas de Christopher McMuller, subsecretario norteamericano de Asuntos del Hemisferio Occidental, al viceministro de Relaciones Exteriores paraguayo, Jorge Lara Castro, un viejo favorecido de la embajada norteamericana de Asunción.
Tampoco se sabe la razón por la que su gabinete está integrado en su totalidad por personajes fuertemente identificados con la CIA tales como Gloria Rubín (referente en Paraguay del NED y la CIA), Camilo Soares (beneficiario de fondos de IAF y NED, favorecido del gobierno de George W. Bush) Rafael Filizzola (signatario de acuerdos con Alvaro Uribe a instancias de la ex operadora del plan Colombia Liliana Ayalde), Karina Rodríguez (de la Casa de la Juventud, que recibió 127 mil dólares de la Inter American Foundation), Liz Torres (referente de las logias de ONGs dependientes de la embajada norteamericana), Esperanza Martínez (del movimiento Tekojojá, financiado por USAID, hoy envuelto en escándalo por corrupción), Canciller Hamed Franco (del Pmas, un movimiento financiado por James Cason), el Vice-canciller Jorge Lara Castro (recibe dólares de la embajada a través de la ONG fantasma Alter Vida), Ministro de Defensa General Bareiro Spaini (hombre de la embajada norteamericana, educado en las escuelas de golpistas de Estados Unidos) o el ministro de Hacienda Dionisio Borda, antiguo responsable de las finanzas de los gobiernos corruptos y agente de la embajada norteamericana y del FMI.